San Vicente Ferrer fue uno de los predicadores más influyentes y carismáticos de la Edad Media. Nacido en Valencia, España, ingresó a la Orden de Predicadores siendo muy joven. Destacó desde el inicio por su inteligencia, disciplina espiritual y don extraordinario para comunicar la fe. Fue profesor, prior y asesor espiritual de diversas autoridades civiles y eclesiásticas durante el convulso periodo del Cisma de Occidente.
Vicente es especialmente recordado por sus grandes misiones populares, en las que recorría ciudades y pueblos predicando a multitudes gigantescas. Sus sermones eran tan poderosos que miles de personas cambiaban de vida. Se le atribuyen conversiones masivas, reconciliaciones familiares, milagros físicos y sucesos extraordinarios que acompañaban su predicación.
Llamado "El Ángel del Apocalipsis", Vicente anunció en sus tiempos un llamado urgente a la conversión, invitando a las personas a vivir de acuerdo con el Evangelio ante los conflictos políticos y morales que sacudían Europa. Aun así, mantenía una profunda humildad, dormía poco, ayunaba con frecuencia y dedicaba largas horas a la oración.
Murió en Vannes, Francia, en 1419. Fue canonizado en 1455. Su figura sigue siendo un modelo de predicador ardiente, fiel al espíritu dominicano de anunciar la verdad sin miedo y mover los corazones hacia Dios.